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 AMADOR EN AS QUINTAS

La sala de As Quintas presenta un selecto conjunto de piezas escultóricos del artista asturiano

EXPOSICIÓN:  De Amador # con diez esculturas, diez

FECHAS:          7 de agosto – 19 de septiembre de 2021

LUGAR:            Sala de exposiciones del Complejo Cultural As Quintas

                          La Caridad (El Franco). C/ Quintas, 1. La Caridad- 33746

 

El próximo sábado 7 de agosto, a las 19 horas, se inaugura en la sala del Complejo Cultural de As Quintas la exposición De Amador # con diez esculturas, diez, una propuesta que pretende devolver a la escena artística asturiana a uno de los más destacados representantes de la plástica española de la segunda mitad del siglo XX.

La muestra, coincidente con el vigésimo aniversario de la muerte de Amador Rodríguez (Ceuta, 1926-Madrid, 2001), pretende revisar su indagación tridimensional a través de una decena de piezas pertenecientes al Museo de Bellas Artes de Asturias, a la Fundación Museo Evaristo Valle y a la colección de sus Herederos. El conjunto, que cubre hasta cuatro décadas de trabajo del artista, permite aproximarse a su proceso creativo. Los artefactos resultantes son demostraciones y juegos de una razón para comprender el espacio en la síntesis y la elementalidad geométrica.

Oriundo de Cangas del Narcea, donde con poca edad entraría como aprendiz de carpintero de carros, Amador se asienta Madrid desde la temprana posguerra, a la par que aseguraba su subsistencia como funcionario, inició lentamente su formación en los talleres de los escultores José Espinós Alonso y Pedro Sánchez Panadero, manejando diferentes materiales como la piedra y el metal.

Tras una primera incursión en la pintura, el autor cangués irrumpió en la escena de la nueva escultura española en 1958, el mismo año en que abría en el centro de Madrid el local de la galería Neblí, uno de los cenáculos de la renovación del que sería artista exclusivo poco tiempo más tarde. A partir de su encuentro con el escultor y pensador vasco Jorge Oteiza (1908-2003) dejará atrás esta primera etapa de tanteos, que acusaban aún una vertiente surrealista, para iniciar una de las carreras más preclaras y comprometidas con la transformación plástica, cultivando una veta netamente constructivista y racional con un discurso propio, abstracto y sin ambages.

Frente a los hegemónicos informalismos inoculados en España desde 1957 a través del grupo El Paso, el trabajo de Amador se mantiene en una línea estética opuesta, volcando sus esfuerzos en una investigación seriada a partir de formas geométricas esenciales, como la esfera, el cubo, el prisma o el cilindro. Las piezas de esta época están construidas en base a operaciones de cálculo y progresiones numéricas, como es el caso de las que remiten al tetraktys pitagórico o la proporción áurea.

La trayectoria del artista viene avalada por su cuidada presencia en el circuito madrileño desde su primera comparecencia en la Sala Amadís (1961) a las reputadas galerías Neblí (1967) y Kreisler (1972). Además, llegó a ser seleccionado por dos veces para representar a España en la Bienal de Venecia (1968 y 1972), concurriendo a otras importantísimas muestras internacionales (París, Alejandría, Florencia, Sao Paulo).

La exposición, comisariada por Daniel Franco y Juan Carlos Aparicio Vega, estará abierta hasta el 19 de septiembre.